Medellín dio un paso clave hacia una ciudad más equitativa con la apertura del primer centro de lavado comunitario, ubicado en la comuna 3-Manrique.
Este espacio no solo facilita tareas del hogar: reconoce el valor del cuidado y busca mejorar la calidad de vida de quienes históricamente han asumido estas labores, principalmente las mujeres.
Un piloto en Manrique que busca llegar a toda la ciudad
El centro beneficiará inicialmente a 60 familias, pero hace parte de una apuesta más amplia: instalar centros de lavado en cada comuna de Medellín.
Este primer piloto permitirá medir su impacto y avanzar hacia una red de servicios comunitarios que redistribuyan el trabajo doméstico.
En total, se espera liberar 240 horas semanales de trabajo no remunerado, lo que representa tiempo ganado para el descanso, la formación y el bienestar.
Más que lavar ropa: garantizar derechos
El centro ofrece servicios gratuitos de lavado, secado y doblado de ropa, pero su impacto va mucho más allá.
¿Por qué es importante?
- Reduce la sobrecarga del trabajo doméstico
- Promueve la corresponsabilidad del cuidado
- Garantiza el derecho al tiempo propio
- Fortalece la autonomía económica y personal
Esta iniciativa se enmarca en el Sistema de Cuidado de Medellín, que busca reconocer el cuidado como un trabajo esencial para la vida.
Un espacio para el bienestar integral
El centro está ubicado en la UVA de la Alegría, en Manrique, y además de los servicios de lavandería, funciona como un punto de encuentro comunitario.
Allí, las personas cuidadoras podrán acceder a:
- Apoyo en salud mental
- Asesoría jurídica
- Formación en emprendimiento
- Espacios de escucha y autocuidado
Esto permite que el tiempo liberado no solo sea descanso, sino también oportunidad.
El tiempo también es un derecho
Para muchas mujeres cuidadoras, el tiempo es uno de los recursos más escasos.
Este tipo de iniciativas reconocen que liberar tiempo es garantizar derechos, permitiendo que más personas puedan estudiar, trabajar, participar en comunidad o simplemente descansar.
En palabras de una beneficiaria, este servicio representa la posibilidad de dedicar tiempo a su familia, a sí misma o a su formación.
Un modelo que podría transformar la ciudad
Con este primer centro de lavado comunitario, Medellín abre la puerta a una política pública innovadora que pone el cuidado en el centro.
La meta de llevar este modelo a todas las comunas podría marcar un antes y un después en la forma en que la ciudad entiende el trabajo doméstico, la equidad de género y el bienestar colectivo.




