En la comuna 14 de Medellín, uno de los territorios más valorizados por metro cuadrado en el país, el barrio El Garabato vive un momento decisivo.
Con una participación numerosa, la comunidad acudió a la reunión convocada por líderes del sector para hablar, sin rodeos, sobre el impacto del turismo y la presión inmobiliaria. Al encuentro asistieron representantes de la Secretaría de Desarrollo Económico, la Secretaría de Turismo y el director de la Agencia APP, Daniel Felipe Escobar Valencia, quien asumió la vocería institucional y lideró la conversación en busca de consensos.
La comunidad no cerró la puerta al desarrollo. Por el contrario, pidió reglas claras.
Pidió garantías. Pidió concertación real.
Porque el turismo llegó, pero la pregunta es: ¿bajo qué condiciones?
Turismo comunitario en El Garabato: el liderazgo de Wilmar Loaiza
Hablar de turismo comunitario en El Garabato es hablar de Wilmar Loaiza y de la Corporación El Garabato.
Vecino de cuarta generación, desde 2024, Wilmar ha liderado un proceso que puso al barrio en el mapa de la ciudad no desde la especulación, sino desde la identidad. La apuesta fue clara: un modelo de turismo con sentido social, construido por y para los habitantes del territorio.
El reto que hoy enfrenta no es menor. Representar el desarrollo económico del barrio sin sacrificar los derechos de la comunidad. Promover inversión sin permitir desplazamiento. Abrir puertas sin borrar raíces.
Lo que comenzó como una propuesta para fortalecer la economía local hoy debe responder a un fenómeno más amplio: la aceleración de la gentrificación, la proliferación de viviendas turísticas, el aumento del ruido y la transformación del espacio público, incluso con problemáticas graves en entornos como la UVA Ilusión Verde.
El liderazgo comunitario ahora tiene una dimensión mayor: defender el derecho a permanecer.
El derecho a permanecer en el territorio
El Garabato es uno de los pocos sectores de estratos 1 y 2 dentro de la comuna con mayor valorización de Medellín. Aquí no se debate únicamente turismo. Se debate permanencia.
Las personas mayores y matronas del barrio han expresado una preocupación profunda: si el avalúo catastral sigue aumentando, ¿podrán seguir pagando sus impuestos? ¿Podrán sus hijos y nietos quedarse? ¿O el mercado terminará desplazándolos silenciosamente?
La gentrificación no siempre se impone con desalojos visibles. A veces avanza en silencio.
Por eso la conversación que se abrió en la reunión no es menor. Es una discusión sobre derechos humanos, justicia territorial y equilibrio urbano.
Un punto de partida para la innovación social
Desde El Poblado en Historias creemos que este momento exige propuestas valientes y concertadas.
Si el turismo comunitario en El Garabato va a consolidarse, debe hacerlo bajo un modelo piloto que combine desarrollo económico con protección social. Eso implica explorar mecanismos como esquemas tributarios diferenciales que protejan a habitantes ancestrales, incentivos claros para emprendimientos locales, reglas temporales que prioricen el aprovechamiento del suelo por residentes históricos y programas de empleabilidad juvenil que conviertan a los jóvenes del barrio en protagonistas del nuevo modelo económico.
También implica cuidar la memoria. Integrar a las personas mayores como guardianas de la historia del territorio. Reconocer que el patrimonio no es solo físico, sino humano.
Estas no son fórmulas cerradas. Son puntos de arranque para una agenda de concertación que debe construirse entre comunidad e institucionalidad.
La Política Pública de Moradores: una herramienta que puede ampliarse
En Medellín ya existe un antecedente importante: la Política Pública de Protección a Moradores.
Esta política fue creada para garantizar los derechos de las comunidades ante la ejecución de obras públicas y procesos de desarrollo urbano que impactan su permanencia en el territorio. Su espíritu es claro: conectar institucionalidad y comunidad para evitar afectaciones desproporcionadas a quienes habitan históricamente los barrios.
Hoy, El Garabato podría convertirse en un caso piloto para ampliar la aplicación de esta política.
Porque si bien la normativa nació para responder a intervenciones físicas como grandes obras o proyectos urbanísticos, la ciudad enfrenta nuevos fenómenos de transformación: la gentrificación y la turistificación. Procesos que, aunque no siempre impliquen demolición, sí generan desplazamientos económicos y simbólicos.
Incorporar estos fenómenos dentro del enfoque de la Política Pública de Moradores permitiría reconocer que el desarrollo no solo ocurre cuando se construye infraestructura. También ocurre cuando el mercado inmobiliario y el turismo reconfiguran la vida cotidiana de un barrio.
El Garabato podría abrir la discusión sobre cómo adaptar esta herramienta para proteger el derecho a permanecer frente a dinámicas de valorización acelerada.
No se trata de frenar el progreso. Se trata de actualizar las garantías.
Organizarse para no desaparecer
La reunión dejó algo evidente: la comunidad empezó a organizarse.
Estuvieron la Junta de Acción Comunal, ediles, líderes y lideresas, medios comunitarios y vecinos que comprendieron que el futuro del barrio no puede decidirse sin ellos.
El Garabato enfrenta una decisión histórica. Si no consolida una organización sólida y una hoja de ruta concertada, corre el riesgo de diluirse en medio del mercado inmobiliario y la turistificación acelerada.
Pero si logra articular liderazgo comunitario, voluntad institucional y reglas claras, puede convertirse en el primer modelo urbano de Medellín que demuestre que sí es posible crecer sin expulsar.
El turismo comunitario en El Garabato no debe ser el inicio del desplazamiento. Puede ser el comienzo de una nueva forma de desarrollo para la Comuna 14. Ahora viene lo más importante: sostenerla y convertirla en acuerdos.
Si este proceso se gestiona bien, El Garabato no será una víctima de la turistificación. Será el ejemplo de cómo una comunidad puede defender su derecho a permanecer y, al mismo tiempo, construir futuro.
Y esa conversación apenas comienza.

