Una comuna que rompe el mito de estar “resuelta”
En una comuna donde durante años ha predominado la idea de que “todo está resuelto”, la reciente Audiencia Pública de la revisión de mediano plazo del POT Comuna 14 – Poblado dejó una imagen distinta: un auditorio lleno, voces diversas y una ciudadanía dispuesta a hablar de su territorio.
No fue solo una presentación institucional, sino un espacio donde múltiples realidades de El Poblado —muchas veces invisibilizadas— encontraron lugar para expresarse.
Con 216 asistentes, la comuna 14 registró la mayor participación en la ruta territorial de Medellín. Pero más allá de la cifra, lo que marcó la jornada fue el contenido: una conversación directa sobre las tensiones reales del territorio.
Un territorio diverso que exige ser reconocido
Desde el inicio del encuentro se dejó sobre la mesa una idea clave: “Es un mito que El Poblado no necesita nada y no tiene la vida resuelta.”
Lejos de una sola narrativa, lo que emergió fue un territorio con brechas, conflictos y múltiples formas de habitarlo.
Comunidades históricas que piden dignidad
Una de las intervenciones más contundentes llegó desde la Loma del Garabato. Raúl Restrepo, habitante del sector, fue directo: “Pido especialmente protección por los habitantes de la Loma del Garabato.”
Su voz visibilizó una realidad poco reconocida en la comuna: “Somos una población vulnerable… generalmente somos mal llamados invasiones… pero nosotros somos los oriundos del Poblado.”
Sus palabras condensan una tensión estructural: el contraste entre el desarrollo urbano del Poblado y las comunidades que históricamente lo han habitado.
Cuando los límites no coinciden con la vida cotidiana
Desde la parte alta del territorio, Juan Guillermo Restrepo expuso un conflicto histórico: “históricamente desde hace 60 años somos de El Poblado y nos dijeron: ‘Ustedes se van para Santa Elena’.” El problema no fue solo administrativo: “Nunca socializaron, acompañaron ni hicieron una transición.”
Hoy la contradicción sigue viva: “Estamos tributando al Poblado… pero somos de Santa Elena.” La pregunta queda abierta: ¿quién define realmente el territorio?
Urbanismo, control y transparencia: una deuda pendiente
La gestión del desarrollo urbano también fue cuestionada. Alexander Barajas, del periódico Vivir en El Poblado, señaló: “La transmisión de la gestión y de los trámites no son transparentes de cara a la comunidad y a los medios de comunicación.”
Además, alertó sobre obras inconclusas: “Hay muchos proyectos urbanísticos que empezaron y no han terminado… se han convertido en un problema de convivencia, de salud pública y de seguridad.”
Estas intervenciones evidencian una demanda clara: mayor control institucional y seguimiento a los procesos urbanísticos.
La mixtura del suelo: donde se define el futuro del Poblado
Si hubo un tema transversal en la jornada fue el uso del suelo. La mixtura —aunque técnica— impacta directamente la vida cotidiana: define cómo se transforman los barrios y cómo conviven quienes los habitan.
En el POT, la mixtura se clasifica en tres niveles:
- Baja mixtura: predominio residencial
- Media mixtura: equilibrio entre vivienda, comercio y servicios
- Alta mixtura: concentración de turismo, comercio y servicios
Sectores donde el cambio ya se siente
Barrios como Astorga, Provenza, Manila y el entorno del Parque Lleras reflejan estos cambios:
- Alta presencia de comercio y turismo
- Incremento del ruido
- Presión sobre la vivienda
- Transformación de la vida comunitaria
Aquí el debate no es teórico. Es cotidiano.
Replantear la mixtura: una solicitud que quedó sobre la mesa
Más allá del diagnóstico, varias intervenciones coincidieron en una petición concreta: revisar la mixtura en sectores como Astorga y Patio Bonito.
En estos territorios, donde el impacto del turismo, el ruido y las rentas cortas ya es evidente, la comunidad planteó la necesidad de reducir los niveles de mixtura para proteger la vida residencial.
Por parte de la comunidad se reconoció que este ajuste es necesario: “Se busca cambiar su mixtura de alta a media o baja. Por su parte, desde el equipo técnico del POT se dejó abierta la posibilidad de evaluación al responder que: “Ya hay varias solicitudes con este tema, podemos revisarla.”
Este punto es clave. No se trata solo de una queja, sino de una propuesta concreta en diálogo con la institucionalidad.
Una decisión que impacta derechos
La discusión no es menor. En sectores como Patio Bonito, donde hay una alta proporción de personas mayores, las decisiones sobre mixtura están directamente relacionadas con:
- El derecho al descanso
- La seguridad en el entorno
- La protección de niñas, niños y adolescentes
- La permanencia de comunidades históricas
Por eso, la pregunta que queda abierta no es solo técnica: ¿cómo lograr un equilibrio entre desarrollo económico y derecho a habitar dignamente el territorio?
Turismo y vivienda: el debate más sensible del territorio
Uno de los momentos más relevantes fue la discusión sobre el uso de la vivienda para turismo, especialmente las rentas cortas.
Desde el sector, hubo voces que defendieron esta práctica: “Por el hecho de prestar servicios turísticos… esto sigue siendo vivienda.” “Yo abro mi espacio para que vengan personas a conocer mi cultura…”. Incluso, se resaltó su impacto económico: “Las rentas cortas dinamizan la economía… impactan positivamente en comercios locales.”
Pero otras voces pusieron el foco en los efectos sobre la convivencia. Desde el territorio, una intervención evidenció la gravedad del fenómeno en sectores como Astorga y Patio Bonito: “Una cantidad de instancias cortas que son prostíbulos… en unión con acopio de taxis.”
Además, se alertó sobre el impacto de nuevas decisiones de planeación: “Somos una mixtura media… me acaban de poner en una zona de tratamiento especial donde automáticamente me van a autorizar más estancias cortas.”
Estas voces reflejan una preocupación que trasciende lo económico: la relación entre turismo, control institucional y protección de derechos.
Desarrollo sí, pero con reglas claras
Las intervenciones no rechazaron el crecimiento. Pero sí dejaron una condición clara: que se haga con control.
Una inquietud se repitió en diferentes voces: ¿de qué sirve la norma si no hay capacidad institucional para hacerla cumplir?
Participar también es habitar el territorio
Lo que dejó esta jornada no fue solo una serie de intervenciones técnicas. Fue una muestra de que El Poblado es un territorio diverso, con múltiples voces que buscan ser escuchadas.
Que haya sido la comuna con mayor participación no es solo un dato, es una señal. Y también una advertencia: las decisiones sobre el futuro del territorio no pueden tomarse sin estas voces.
Porque, al final, el POT no solo organiza la ciudad: define quién puede habitarla, cómo y en qué condiciones.
Mira la transmisión completa:


